Yoga Sevilla

Elegir miedo o amor

By Oyoga
In agosto 13, 2014
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La primera vez que escuché que existía la posibilidad de elegir miedo o amor en todas las experiencias de la vida, fue en palabras de uno de mis maestros de yoga hace unos años. Tengo que reconocer, que en aquella ocasión no entendí qué significaba tener esa posibilidad de elegir, porque ¿cómo podía yo saber cuando estaba eligiendo miedo en lugar de amor?. Me llevé un tiempo con esa disyuntiva en la cabeza y con la mente inquieta por encontrar las certezas de ese planteamiento.

En noviembre de 2011, viajé a Barcelona a realizar mi primer P.A.R.A. (Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo) con Stella Maris Maruso, autora de Laboratorio del Alma y discípula de la psiquiatra Elisabeth Kubler-Ross, cuyos trabajos de investigación, de cómo los seres humanos enfrentamos la muerte, son mundialmente conocidos. Durante cinco días, Stella explicó las evidencias científicas de la conexión mente y cuerpo y entró en lo más profundo de la esencia humana, en una habitación llena de personas que desnudaron su alma mientras se elevaban, grandes, ante la admiración de los que tuvimos el privilegio de escucharles. El P.A.R.A. te pone delante seres grandes y sin máscaras, que enfrentan enfermedades físicas y psíquicas con el coraje del que está eligiendo amor en lugar de miedo.

Los miedos están en nuestro campo energético y condicionan tanto nuestro cuerpo físico como nuestro entorno exterior.  La mayoría de los miedos que tenemos los desconocemos, porque forman parte de nuestra mente subconsciente, aquella que dirige nuestro cuerpo y nuestra mente  en un 95% , el otro 5% lo hace nuestra mente consciente.  Por ello, Candance Pert señala que  “el cuerpo es la mente subconsciente”, y siendo esto así, hace falta gran dosis de trabajo personal para descubrir cuales son los miedos que nos están impidiendo la felicidad y, en definitiva, la vida.

Con Stella Maris, aprendí que el miedo está ahí para hacernos avanzar y que hay que enfrentarlo porque si no, te somete. Por eso, es esencial conocer cuales son, familiarizarse con las sensaciones que provocan en nuestro cuerpo y estar atentos. 

Después de aquella experiencia, empezaron a llegar a mis manos textos que me permitieron profundizar en el miedo y el amor y entre ellos, llegó “Lecciones de Vida de Elisabeth Kubler-Ross y David Kessler. En este maravilloso libro, Elisabeth KR explica cómo el miedo y el amor son las únicas emociones primarias, y todas las demás emociones derivan de ellas, siendo imposible sentir ambas emociones al mismo tiempo. En cada momento tenemos la opción de elegir uno u otro, y esto es algo que debemos hacer continuamente en la vida.

De esta forma, la paz, alegría, tranquilidad, optimismo, confianza, esperanza, motivación, armonía, aceptación, gozo,…serían emociones procedentes del amor. Y, la preocupación por lo que no ocurrió, la irritabilidad, la tensión ansiedad, intolerancia, desesperanza, temor, odio, rabia, celos, indignación, crítica, juicios, desesperación, culpa, ira,…vendrían del miedo. 

Pero elegir requiere conocer nuestros miedos y entrenar nuestra mente para estar presente el mayor número de veces durante el día, y sobre todo, ante  las decisiones importantes. Indudablemente, elegir amor requiere grandes dosis de coraje y, a veces, puede generar un gran dolor, pero enfrentar el miedo nos hace avanzar y evolucionar y, en consecuencia, sanarnos y debilitar los miedos. 

Siempre es más cómodo elegir miedo, porque estamos habituados a elegirlo y somos adictos a las sensaciones que crea en nuestro cuerpo. Elegir miedo no exige hacer un trabajo personal y requiere menos energía. Además, nos encontramos seguros en el miedo porque es conocido y nos mantiene “a salvo” previniéndonos de arriesgarnos al ridículo, al fracaso o al rechazo.

Pero si nos sometemos al miedo y éste frena nuestra vida y la totalidad de las posibilidades que hay ahí fuera para nosotros, ¿de qué sirve vivir?. 

Vivir trata de arriesgar, de experimentar, de caer y de elevarse, de llorar y de reír, de aprender lecciones y evolucionar, de adquirir conocimientos y experiencias, de admirar y curiosear, de descubrir y probar y, sobre todo, de sorprenderse, porque la vida es un regalo magnífico que nos ha sido dado, y que solo se disfruta mientras se vive. La vida no es eterna, ni segura, ni controlable, aunque la mayoría vivimos como si lo fuera, y esperamos en la posibilidad de que el mañana cumpla nuestras expectativas y por tanto, “sea mejor”, y buscamos seguridad en nuestro entorno, en nuestras actividades e incluso en nuestras relaciones. Tanto el control, como la necesidad de que esto sea eterno, como el constante diseño de expectativas proceden del nuestros miedos, que en ultima instancia, se fundamentan en el miedo a la muerte.

Nuestros miedos están basados en los espejismos que nos creamos. Vemos la realidad por el filtro de nuestra mente y nuestra mente está encerrada en los límites de nuestro ego, y lo único que sabe hacer es repetir pensamientos que expresan las experiencias y conocimientos pasados que han condicionado nuestra vida antes y nos limitan ahora. Cuando nos reafirmamos en nuestros miedos, solo estamos aceptando las experiencias de incapacidad, de inseguridad o de fracaso que existen en nuestra mente y que derivan de nuestras experiencias pasadas. Simplemente estamos aceptando los limites que nos impone nuestro ego sin permitirnos ir más allá, sin permitirnos vivir libres de juicios, sin límites, sin permitirnos en definitiva VIVIR.

En una de sus entrevistas, el actor americano Tim Robins decía en relación a los miedos: “Uno debe elegir, o vivir la vida como un hombre libre, o intimidado por lo que hay dentro de tu propio corazón o tu mente. Si te dejas intimidar por ti mismo te conviertes en un hazmerreír de hombre”.

Y en “Lecciones de Vida” David kessler nos dice: “¿Qué ocurría si empezáramos a correr algunos riesgos, si nos enfrentáramos a nuestros miedos? ¿Y si fuéramos más lejos, si persiguiéramos nuestros sueños, si obedeciéramos a nuestros deseos? ¿Qué ocurriría si nos permitiéramos experimentar libremente el amor y encontrar satisfacción en nuestras relaciones? ¿Qué clase de mundo sería éste? Un mundo sin miedo. Puede que sea difícil de creer, pero la vida tiene muchas más cosas de las que nos permitimos experimentar. Muchas más cosas serán posibles si dejáramos de ser cautivos del miedo. Hay un nuevo mundo dentro y fuera de nosotros – un mundo en el que hay menos miedo- esperando a ser descubierto….es fácil experimentar temor donde no hay peligro….nos paraliza y debilita el espíritu cuando lo dejamos actuar. Esta clase de miedo se basa en el pasado y desencadena el miedo al futuro. Pero ese miedo inventado sirve de hecho a un propósito: nos da la oportunidad de aprender a elegir amor. Es un grito de nuestra alma pidiendo crecer, pidiendo sanarse. …”

Si nuestros miedos provienen del pasado, entonces la clave es estar en el momento presente el mayor numero de veces. Elisabeth KR explica que sólo es posible elegir amor si estamos presentes, ya que nuestros miedos tienen que ver con el pasado o en el futuro, es decir, que se basan en algo que ocurrió en el pasado y nos hacen temer algo que ocurrirá en el futuro. 

Deshagámonos pues del pasado y del futuro y permanezcamos en el poderoso espacio del presente, donde están todas las posibilidades para nosotros. Estar presente nos permite ir más allá de la mente y por tanto, más allá de nuestros miedos, es estar en el verdadero espacio de sanación y eso, es elegir amor para nosotros.

Hasta la próxima,

Lourdes Vidal

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