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Un trocito más de gloria

By Oyoga
In abril 21, 2015
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Un trocito más de gloria

“Rendirse a la vida “tal como es” puede transformar milagrosamente
las situaciones, entonces, somos capaces de recibir”. Elisabeth Kubler-Ross

¿Por qué será que la vida nos cambia en un instante y nos pone directamente en medio del caos?.  Son esos momentos en los que algún pilar de nuestra vida se desmorona y, de pronto, le sigue el resto, hasta quedarnos sentados en las ruinas de la vida que teníamos hasta entonces, y sin saber qué hacer.

Pero esos momentos, te ponen precisamente en el lugar en el que tienes que estar, en el que necesitas estar. Por eso conviene no hacer nada, no luchar, simplemente permanecer ahí, calmado, observando, sintiendo, permitiendo que la vida se vaya revelando sin tu intervención y aceptando lo que esa situación tiene que ofrecerte. Todo lo que nos sucede en la vida, sucede para que despertemos y avancemos, por eso conviene no resistirse. Simplemente respirar, respirar y respirar, porque se trata de descubrir ¿por qué estoy en este lugar y qué es lo que necesito aprender?

Aprender implica dejar de luchar, o lo que es lo mismo, dejar de controlar y dejar a Dios las cosas, y confiar y, entonces, todo se vuelve más fácil y fluye, y las cosas ocurren sin tu intervención, y todo se va componiendo solo y la vida empieza a fluir.

Se trata solamente de observar, de mirar de frente lo que está ocurriendo, porque eso nos irá desnudando el alma para abrirla, ofreciéndonos la grandeza del todo y, si confiamos, para descubrirnos a Dios en su esplendor, y llevarnos a tocar la gloria y abrazar la sanación. Ese, es nuestro triunfo.

Relajarse en lo que es, es soltar nuestros apegos, nuestras expectativas, en definitiva, soltar el control. Dice Peman Chodron que, cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura.

Para Elisabeth Kubler-Ross, la esencia de la fe es creer que serás sostenido por algo superior cuando te rindes y te entregas, en la confianza de que hay un plan mejor para ti, y que no puedes controlar las idas y venidas de la vida. La esencia de la fe, es entender que no necesitas controlar las cosas para que éstas ocurran, si es que tienen que ocurrir, porque de eso se trata la intervención divina.

Conviene por tanto relajarse, y permitirse observar, en esos momentos en los que te estas hundiendo y has dejado de luchar, porque ese es el camino para encontrar profunda paz y sanación.

Sri Nisargadatta Marahaj decía: “Mejor acepte su vida como se presenta…En cada momento, todo lo que viene a usted sin haberlo pedido, viene de Dios y ciertamente le ayudará, si hace el uso más pleno de ello…Acepte la vida como viene y encontrará que es una bendición…Permanezca completamente abierto a la vida y dándole la bienvenida como se presenta, sin la interesada convicción egoísta de que todo debe aportarle placer o provecho”.

El silencio es, en estas situaciones, la mejor opción, porque
el silencio es la presencia de Dios, si es que crees en El, y si no es así, 
el silencio es PRESENCIA.  El silencio calma y dirige la mente y despeja el alma.

El silencio penetra el barniz de la superficie más densa para elevar la conciencia, clarificando la visión para descubrir qué es lo que la vida nos quiere enseñar, porque hasta que no aprendamos la lección, la vida no nos permitirá seguir adelante y vivir nuevas experiencias.

Y cuando el silencio nos lleve a la quietud profunda y sin límite que se revela cuando se percibe el alma, dejaremos de buscar el consuelo en lo conocido y de perseguir la seguridad para intentar que todo esté bien, porque nos habremos dado cuenta de que no sabemos lo que está bien o lo que está mal, pues eso no es decisión de la mente.

 Nuestro camino de sanación es permitirse el desconsuelo en lo desconocido
 y la inseguridad imprevisible del caos y, que cuando estemos deshechos por
 el miedo, con el corazón roto y desvalidos por el dolor, dejemos que la vida 
se desmorone, si es que así tiene que ser, porque no sabemos si cuando vuelva 
todo a componerse, lo hará para mejor y, en cualquier caso, ése es nuestro 
camino de sanación y nuestro triunfo, porque no hay duda de que el miedo, 
la culpa y la irritación, nos mostrarán justamente el lugar donde estamos 
estancados y, si somos capaces de verlo, habremos alcanzado un trocito 
más de gloria.

Hasta la próxima,

Lourdes Vidal

OYOGA SEVILLA

Clases y formación de Yoga y Meditación

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