contactar con el observador

Contactar con el Observador

By Oyoga
In febrero 2, 2015
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 Durante la meditación pasarás sin duda por diferentes fases, en lo que puede suponer esos 20 o 30 minutos que puedas invertir en tu práctica diaria.

 Nuestra mente, necesariamente necesitará que “invirtamos” aproximadamente unos 15 minutos de “insistencia” en focalizar la atención en ese punto que utilizaremos como “anclaje mental” que es la sensación de la respiración en las fosas nasales  – cómo entra el aire un poco más fresco y cómo sale un poco más templado-.

 Lo normal es que cuando te sientes a meditar ocurra algo parecido a esto; – nueces, tengo que comer más nueces, las nueces son muy buenas porque tienen omega 3 que no se para que sirve pero seguro que es bueno, tengo que encontrar una tienda de nueces, en mi barrio, creo que no hay tienda de nueces, mi barrio es una mierda… tengo que cambiar de barrio–  en fin, te  perderás entre pensamientos absurdos y sin sentido muchas veces, esto es lo habitual, y así funciona nuestra mente, no intentes cambiarla porque no vas a poder. Lo importante es insistir en lo siguiente:

Cuando te encuentres vagabundeando entre este u otro tipo de pensamientos, únicamente debes percatarte de que lo estás haciendo y devolver, sin frustrarte,  la atención de vuelta a la respiración, una y otra vez,  esto te va a ocurrir durante los primero 10 o 15 minutos de la meditación, se que esto es muy aburrido al principio, pero la clave está en insistir en devolver esa atención a la respiración repetidamente.

Sin lugar a dudas la fuerza de esos pensamientos que te dispersan, irán disminuyendo, entrando en una mayor calma mental, tu frecuencia cerebral ira pasando de Beta a Alfa e irás entrando en un estado en el que podrás diferenciar lo pensado del “el que lo piensa” , es decir, podrás empezar a observar esos pensamientos sin aferramiento , sin etiquetarlos, sin juzgarlos y sobre todo, sin identificarte con ellos, de tal manera que podrás llegar a  observarlos como simple “eventos mentales” que es lo que son en realidad.

Este irte y volver continuo,  es meditar,  y con este hábito lo que estás ejercitando es la función meta cognitiva de la mente, es decir, la capacidad de la mente de observarse a sí misma.

En este punto es cuando podrás empezar a notar la sensación – muy sutil al principio- de la “presencia” de algo que observa, que está quieto, y que es auténtico. Esto no se piensa, se siente.

Ese “Observador” no es más que tú mismo, pero un TÚ auténtico, reconfortante, se siente como algo o “alguien” con quien te gustaría estar siempre, aunque como digo, esto lo sentirás y si lo analizas lo perderás.

Hacerte familiar con esta sensación te hará avanzar en la meditación y le dará un sentido práctico añadido a la misma. Insiste en quedarte con el “Observador” todo lo posible, descansa tu atención ahí, es donde hay que estar, todo lo demás sobra.

Continuará.

 Sergio Naranjo

OYOGA SEVILLA

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